El 10 de abril de 1912 diez españoles se embarcaron en el Titanic. En aquel momento se sentían las personas más afortunadas del mundo puesto que iban a viajar en una de las grandes maravillas construidas por el ser humano. Siete de ellos tuvieron mucha más suerte de la que nunca pudieron imaginar: sobrevivieron al naufragio más famoso de la historia de la navegación

El matrimonio madrileño formado por Víctor Peñasco y María Josefa Pérez de Soto, acompañados por su doncella, Fermina Oliva; el grupo de catalanes compuesto por Julián Padró, Emilio Pallás y las hermanas Florentina y Asunción Durán; la malagueña Encarnación Reynaldo; el empresario asturiano Servando Oviés; y el barcelonés Juan Monros, único miembro de la tripulación de origen español, son los personajes que protagonizan Los diez del Titanic, un relato que recoge la apasionante biografía de los compatriotas que fueron testigos directos del hundimiento del transatlántico.

Javier Reyero, Cristina Mosquera y Nacho Montero realizan un emocionante recorrido por la trayectoria vital de cada uno de los personajes poniendo al alcance del lector la primera obra en español que narra las vivencias de quienes experimentaron la colisión del Titanic contra el iceberg durante su viaje inaugural. Los autores recrean aquellos acontecimientos centenarios basándose en declaraciones de los supervivientes, investigaciones de la época, en trabajos científicos y periodísticos y en los testimonios de algunos descendientes.

En realidad, fueron pocos los españoles que navegaron en el Titanic, cada uno con un bagaje muy distinto y con perspectivas muy diferentes, pero todos ellos tuvieron algo en común: ninguno podía sospechar que se convertirían en protagonistas accidentales de una de las travesías marítimas más recordadas de todos los tiempos.

Autores

Javier Reyero

Javier Reyero

Javier Reyero es periodista de formación y comunicador por deformación. Presentador en Telemadrid, Tele 5 o VEO, se ha pasado de momento al lado oculto de la comunicación. En la actualidad es socio- consultor de assetMedia y de Expressa Radio. Es también profesor universitario (Universidad Francisco de Vitoria y Universidad Europea de Madrid). Además, es ponenete de LID Conferenciantes como especialista en comunicación.

Cristina Mosquera

Cristina Mosquera

Cristina  Mosquera es  licenciada en Ciencias de la Información. Ha trabajado para varios medios de comunicación, como Cadena COPE y Agencia EFE. Durante diez años ha dirigido diversas publicaciones de tirada nacional especializadas en nuevas tecnologías y se ha hecho cargo de la gestión de contenidos para numerosas publicaciones corporativas. En la actualidad es directora de programación de Expressa Radio, compañía de la que es cofundadora.

Nacho Montero

Nacho Montero

Nacho Montero es empresario de profesión, periodista por devoción y tecnólogo vocacional. Durante casi una década ejerció como redactor de deportes en Radio España.Con posterioridad, puso en marcha el grupo editorial Phone Press, del que fue máximo responsable durante más de nueve años. En la actualidad, es director y socio fundador de Expressa, empresa de comunicación especializada en el desarrollo de radio corporativa.

Servando Ovies

El asturiano Servando Oviés, miembro de una famosa familia de indianos de Avilés, había emigrado en 1981 a La Habana, con escasos quince años, para trabajar en la tienda de telas de un familiar. Con el tiempo, se convirtió en un importante hombre de negocios dedicado a la industria textil. Desde, al menos, 1907, viajaba todos los años desde Cuba a Europa, con escalas en Nueva York, para adquirir artículos para su empresa. Siguiendo su costumbre de elegir los buques más lujosos y rápidos del momento, en 1912 embarcó en primera clase del Titanic. Murió en el naufragio, pero su cuerpo no apareció. Según se deduce de los datos recabados por los autores de Los diez del Titanic, la familia compró un cadáver: el cuerpo 189.
Un año después, un poderoso despacho de abogados neoyorquino interpuso una demanda millonaria contra la White Star Line solicitando una indemnización millonaria por la pérdida de sus pertenencias.[/

Matrimonio Peñasco

El madrileño Víctor Peñasco y su esposa María Josefa Pérez  de  Soto  son,  probablemente,  los  pasajeros españoles del Titanic más conocidos. Miembros de dos adineradas familias, la pareja de recién casados decidió embarcar en el transatlántico con destino a Nueva York para poner el broche de oro a su espléndida Luna de Miel. Víctor y María Josefa viajaron en primera clase acompañados de su doncella, Fermina Oliva. María Josefa y Fermina se salvaron en el bote 8, pero Víctor pereció en el naufragio. Su cuerpo nunca fue encontrado, lo que obligó a la familia a comprar un certificado de defunción falso para que María Josefa pudiese ser considerada legalmente viuda. En Los diez del Titanic se desvelan aspectos poco conocidos de su historia como, por ejemplo, que Víctor era hijo del cronista madrileño Hilario Peñasco, o el auténtico parentesco que le unía con el entonces presidente del Gobierno de España José Canalejas.

Fermina Oliva

La doncella del matrimonio Peñasco, Fermina Oliva, era natural del municipio conquense de Uclés, aunque se había trasladado muy joven a Madrid donde instaló un modesto taller de costura. Gracias a su trabajo como costurera, entró en contacto con la familia de María Josefa Pérez de Soto quien contrató sus servicios como dama de compañía durante la Luna de Miel de la pareja. En Los diez del Titanic se narran los episodios más dramáticos de su terrible experiencia, entre ellos, el sobrecogedor momento en que estuvo a punto de quedarse a bordo del barco, o cómo tuvo que trasladarse a Halifax (Canadá) y vivir el amargo trance de intentar identificar el cuerpo de Víctor Peñasco entre cientos de cadáveres.

Juan Monros

Los diez del Titanic reconstruye la historia, hasta ahora inédita, del único miembro español de la tripulación del transatlántico: Juan Monros. Nacido en Barcelona, aunque afincado en París, con sólo 20 años y por puro azar, fue contratado como ayudante de camarero del lujoso Restaurante a la Carta del Titanic, exclusivo para pasajeros de primera clase. La noche del naufragio, después de atender una cena especial en honor al Capitán Edward Smith, Monros y todo el personal del restaurante (unas 70 personas) fueron retenidos en un largo corredor de tercera clase por otros miembros de  la  tripulación,  que  les  impidieron  acceder  a  la cubierta de botes. Todos, excepto tres, murieron en la tragedia. Una semana después, el cadáver de Juan Monros fue rescatado del Atlántico Norte por el buque cablero Mackay-Bennett. Se encontraba en avanzado estado de descomposición y, junto con otras 23 víctimas, se le dió sepultura en el océano en una emotiva ceremonia

 

Catalanes

Emilio Pallás, Julián Padró y las hermanas Florentina y Asunción Durán, personajes que se conocieron en Barcelona, tomaron la decisión de emigrar a Cuba en busca de nuevas oportunidades laborales. Los cuatro catalanes embarcaron en segunda clase del Titanic para dirigirse a Nueva York en tránsito hacia La Habana. Gracias a la ayuda de un joven pasajero argentino, consiguieron acceder a la cubierta superior del barco a tiempo para ponerse a salvo. Mientras Florentina y Asunción subieron sin problemas al bote 12, Julián y Emilio se vieron obligados a saltar al bote 9 cuando ya descendía por el costado del buque. En Los Diez del Titanic se narran con detalle las peripecias de estos cuatro catalanes desde que alcanzaron la cubierta del Titanic hasta que fueron recogidos por el Carpathia, el barco que rescató a los supervivientes de la tragedia.

 

Encarnación Reynaldo

Encarnación Reynaldo, natural de la ciudad malagueña de Marbella, es una de las pasajeras españolas que mayor expectación ha despertado entre los apasionados de la historia del Titanic debido a la escasa información que se ha conseguido recabar sobre su vida. Según la investigación realizada por los autores de Los diez del Titanic, un año antes del viaje inaugural del barco, Encarnación se encontraba en Inglaterra, donde trabajaba como personal doméstico para una familia gibraltareña. En 1912, decidió viajar a Estados Unidos, no se sabe con certeza si para establecerse allí o para visitar a su hermana, que residía en Nueva York y que, en ese momento, estaba embarazada de su primera hija. Encarnación embarcó en el Titanic como pasajera de segunda clase. Se salvó en el bote 9.